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Salud y microbiota intestinal (1ª parte)

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Los humanos somos seres excepcionalmente complejos, y es algo que con demasiada frecuencia se nos olvida. Nuestro cuerpo y nuestro cerebro están formados por "B"illones de células y neuronas, que actúan de forma simultánea, sinérgica y estructurada para dar vida a ese ser humano que llamamos Ana o Juan. Cada uno de nosotros conformamos un rico y frágil ecosistema, donde las interacciones diarias de miles de procesos metabólicos, fisiológicos y neurológicos dan como resultado una persona única e irrepetible, no sólo con respecto al resto de personas, sino también con respecto a la persona que éramos hace 1 día, una semana o un mes.

Y por si todo este fuera ya poco jaleo, en la actualidad sabemos que tenemos otro ecosistema (microbiota) que actúa a su vez en consonancia con el resto de sistemas, órganos y células de nuestro organismo. Éramos pocos y parió la abuela, como suele decirse.

Pero... ¿Qué es realmente la microbiota intestinal?

Es un ecosistema alojado en nuestro colon y constituido por "T"rillones de bacterias. Influye directamente en nuestra salud a través de diversas funciones: síntesis de vitaminas, regulación del sistema inmune, mantenimiento de la barrera intestinal, etc. Esto quiere decir que la salud de nuestro organismo y la salud de nuestra microbiota intestinal están íntimamente ligadas. Un desequilibrio (el término técnico es disbiosis) de nuestra microbiota, se traducirá indefectiblemente en un empeoramiento de nuestra salud general.

En la actualidad sabemos que nuestro curioso parque temático de bacterias se puede ver perjudicado por los mismos factores de riesgo que afectan directamente a nuestra salud: malos hábitos alimentarios, estrés, alcohol, tabaco, sedentarismo, medicamentos...

Además, varios estudios han hallado una estrecha relación entre la disbiosis (desequilibrio) de nuestra microbiota intestinal y la prevalencia de enfermedades como la diabetes, diferentes tipos de cáncer, la obesidad e incluso algunos trastornos neurológicos como el Alzheimer, mediados a través de lo que se ha dado a conocer como el eje intestino-cerebro.

Entonces ¿Qué es lo que diferencia a una microbiota intestinal sana de una enferma?

Uno de los factores más relevantes a la hora de establecer los parámetros de una microbiota sana, es la proporción de unas especies de bacterias frente a otras. Si bien a día de hoy no está del todo claro cual es la composición óptima, si podemos decir que la prevalencia de especies como los lactobacillus y las bifidobacteria frente a otras como enterobacteria (E. Coli) o clostridium parecen mejorar la estabilidad y salud de nuestra microbiota.

En la siguiente imagen podemos apreciar como afectan diferentes pautas alimentarias (vegetarianismo, dieta mediterránea, dieta cetogénica...) a nuestra microbiota y a las diferentes especies bacterianas que la pueblan.


Efectos de diferentes pautas alimentarias (vegetarianismo, dieta mediterránea, dieta cetogénica...) sobre la salud de la microbiota intestinal.

Podemos comprobar que la dieta que está implantada a día de hoy en occidente (Western Diet), y que se caracteriza por un consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, azúcar, alcohol, sal, grasas saturadas y trans, es la que mayor daño provoca de forma directa a nuestra microbiota intestinal, y de forma indirecta a nuestra salud, en forma de efectos pro-inflamatorios.

Y por otro lado, las dietas que mayor beneficio aportan tanto a nivel de salud de nuestra microbiota (diversidad y estabilidad) como de nuestro organismo (efectos anti-inflamatorios), son la dieta vegetariana y la mediterránea, seguramente debido a un mayor aporte de fibra a través de la dieta y un mayor consumo de grasas monoinsaturadas a partir de aceite de oliva y frutos secos.

Por último, cabe destacar que es un área de investigación muy joven, y a día de hoy no podemos establecer con precisión cuál es el patrón de alimentación ni las proporciones de las diferentes especies bacterianas óptimas para una microbiota saludable. Así y todo, sí sabemos que una dieta que no aporte cantidades suficientes de fibra, esto es, deficitaria en frutas y verduras, empeorará de forma ostensible nuestra salud intestinal y, por tanto, nuestra salud en general.

* En próximas entregas hablaré sobre la fibra, sus diferentes tipos y los efectos beneficiosos que tiene su consumo regular en nuestra salud, además del uso de probióticos y prebióticos en forma de medicamentos o suplementos nutricionales.

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