Blog deMaría Victoria

Dietista-Nutricionista

La educación nutricional es básica para lograr hábitos saludables.

Hábitos de alimentación en la infancia: ¿lo estamos haciendo bien?

martes, 26 de enero de 2021

Muchos padres se acercan a los pediatras o profesionales de nutrición con una inquietud: la de cómo inculcar a sus hijos en los hábitos de alimentación más idóneos. Como todos sabemos, una buena alimentación desde la infancia es determinante en el desarrollo físico e intelectual de cualquier persona.

Mi hijo no tiene hambre: causas de la falta de apetito

Según los pediatras, las consultas más frecuentes que se realizan es sobre la falta de apetito en los chic@s y esto puede deberse a diversos factores. Entre las razones de la pérdida de apetito en la infancia se cuentan las siguientes:

El malestar físico. La incomodidad asociada a una indisposición física, disminuirá las ganas de comer del niño.

Raciones excesivas. En ocasiones, servimos más alimentos de los que necesita el niño hasta el punto de saturarlo. Entonces, el niño pierde «el amor» hacia los alimentos.

Raciones de comida fuera de los horarios usuales.

Congestiones nasales. Las congestiones nasales que causan las infecciones virales pueden provocar desgana alimenticia en nuestros hijos. Se debe a la fatiga y a la incomodidad a la hora de respirar propia de la sintomatología. Esto hace que les sea aún más difícil respirar y comer simultáneamente. Ante esta disyuntiva, dice el pediatra, muchos niños eligen respirar renunciando a la ingestión de alimentos.

Las irritaciones de garganta o las llagas en la boca.

Anorexia. si el niño no presenta ninguna dificultad física como las enunciadas hasta aquí, ni se ve forzado a ingerir raciones de comida excesivas o fuera de hora y sin embargo se niega a comer, es posible que estemos ante un caso de anorexia infantil. En tal caso, lo mejor es consultar con un especialista en este tipo de trastornos.

¿Cuándo me tengo que preocupar si mi hijo pierde el apetito?

También puedes notar que ese aspecto “redondito” típico de los bebés va desapareciendo. Sin embargo, si la curva de crecimiento muestra los percentiles correctos, no debes preocuparte. Tampoco es alarmante que el niño deje de consumir una de las comidas en alguna ocasión. De hecho, lo más probable es que, a su tiempo, recupere el apetito. Lo que sí es fundamental es que, ante cualquier duda, consultes con el pediatra. Junto a un dietista-nutricionista vigilará la curva de crecimiento del niño evaluando cada etapa de su desarrollo.

¿Qué otros factores pueden influir en el apetito de los niños?

A menudo, las causas de la pérdida de apetito de un niño están sobre la mesa sin que nos percatemos. Son un ejemplo común el malestar general o, simplemente, la inestabilidad asociada a una etapa de cambio como una mudanza de domicilio o una nueva escuela.

También hay procesos característicos del crecimiento, como el de la dentición, que pueden ocasionar molestias al niño a la hora de masticar. Incluso el ambiente o el ánimo del grupo familiar en el que vive un niño pueden convertirse en factores de distracción o producir nerviosismo en el momento de la comida. Es lo que ocurre con los lugares ruidosos o con entretenimientos como el televisor, el ordenador y algunos juegos que exigen mucha concentración o un gran despliegue de actividad. Se trata de prácticas que, llevadas a cabo antes de las comidas, pueden ser la causa de esa distracción que tanto nos preocupa.

Consejos para estimular el apetito de los niños

Aquí os doy algunos consejos para estimular el apetito del niño:

La presentación de platos siempre debe ser agradable a la vista.

La temperatura de los alimentos debe ser óptima: ni muy caliente ni muy fría.

Es recomendable evitar que los niños coman frente al televisor. Al fin y al cabo, la hora de la comida es un momento ideal para la comunión familiar.

Hay que inculcarle a los niños hábitos alimenticios y acostumbrarlos, como mínimo, a un horario y un lugar fijo para las comidas.

Invite al niño a colaborar a su lado en la preparación de los alimentos, esto puede ser un estímulo para su apetito.

No regañes ni castigues al niño cuando no quiera comer. De este modo, lo único que conseguirás es que asocie la alimentación con el castigo.

Practicar ejercicio físico diario estimula su apetito y, si es posible, practicarlo junto a él.

No presione al niño cuando no quiera comer. Solo cuando se convierte en una situación muy frecuente debe recurrir al pediatra.

El desarrollo de hábitos alimentarios saludables en la infancia

Es necesario recordar que la alimentación infantil no solo debe ser placentera sino que, además, tiene que ser saludable, variada y equilibrada. 

No olvidemos que es en la infancia cuando más podemos ayudar a los niños a crear el hábito de beber agua. Su consumo debe ser de, al menos, 4 vasos al día.

Alrededor de los dos años, el niño ya debe realizar entre cuatro y cinco tomas diarias de alimentos: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena. Este es el periodo clave para el aprendizaje de hábitos alimentarios adecuados. Los hábitos alimenticios se inician en el núcleo familiar y se complementan en el ámbito escolar. Por este motivo, en ellos juegan un papel muy importante la escuela, los padres, los maestros y las personas encargadas de la alimentación de los niños.

Cambios en la alimentación de los niños durante la etapa escolar

Durante la etapa escolar, la maduración motora y cognoscitiva del niño le permite aceptar y tolerar la dieta de los adultos sin dificultad. Generalmente, en esta etapa no aparecen nuevos problemas de alimentación. Sin embargo, sí se mantienen los malos hábitos que se desarrollaron en la edad preescolar. Por lo menos, aquellos que no fueron atendidos a tiempo. En especial, los trastornos conductuales del apetito por exceso o déficit. Aún así, algunos niños con problemas de alimentación durante la etapa preescolar lo superan a la edad de la escolarización.

Junto con unos buenos hábitos alimentarios, estos sencillos consejos contribuirán a que nuestros hijos tengan un desarrollo y crecimiento óptimos. Además, también les protegerán de muchas enfermedades a lo largo de sus vidas.

Así que, mi recomendación final es que aprovechemos y disfrutemos el tiempo del aprendizaje alimenticio del niño. Esto nos permitirá estrechar nuestros lazos afectivos con él, haciendo de esta etapa una sucesión de momentos agradables que a su vez refuercen la salud del futuro adulto.

Y si queréis saber más sobre la alimentación saludable en el ámbito familiar podéis contactar conmigo a través de mi página web sin compromiso. Os animo a comenzar este año, lleno de incertidumbre respecto a esta situación que nos rodea,  de la mejor manera respecto a vuestra salud. Nuestra alimentación, sí la podemos controlar, y con ello mejorar nuestra salud y aumentar nuestras defensas para luchar contra este virus.